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Comentario Zeta

Viernes, 25 de Mayo 2018 | 06:30     ¡Calificanos!     41    0

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Por Carlos Z.  Cadena



 



La imposición  federal  de Albores Gleason, desordenó todo el escenario democrático de Chiapas.



*Se fractura y divorcio total dela Coalición de “Todos por Chiapas”.




 Lo que se preveía sucedió en Chiapas, y que fue el desquebrajamiento y rompimiento total de los llamados partidos políticos “hermanos aliados”, como lo eran el PRI y el PVEM, que empezaron bien el sexenio,  pero terminaron mal,  por  la traición,  perversidad y vileza de Roberto Albores Gleason, que logró una “imposición” que fue plenamente creada  malévolamente  desde el centralismo federal con los protagonistas Aurelio Nuño y Enrique Ochoa Reza, el primero en ese tiempo Secretario de Educación federal y el segundo Presidente del CEN del PRI, ambos increíblemente serían   a futuro “Los padrinos de boda” de Roberto Albores Gleason.



Creador de la controvertida “Reforma Educativa federal”, que tiene  segmentado al magisterio nacional,  Aurelio Nuño “El Sargento”, empezó a realizar en la secrecía de la política  con sus primeros cómplices, Juan Sabines Guerrero y Roberto Albores Gleason, la estratagema y el ardid para futurear el nombre del junior Roberto Albores Gleason, que después daría en el blanco, para convertirlo en el candidato de la alianza PRI-PVEM para gobernador de Chiapas.



  Se tejió tan fino, que se cerró el compromiso con una boda del protagonista candidato, donde sin el menor aspaviento de lealtad y honestidad pública, se montó una fiesta matrimonial donde atrás de esa historia de sacramento se estaba gestando  “una candidatura impostora, fabricada en la oscuridad y que ofendía la democracia del pueblo chiapaneco”.



La historia de la boda política y el sacramento electoral….



Todo el 2017, al “Sargento Nuño”,  se le acusó  de haber sido el promotor  de la  querella electoral entre el poder central federal  y el gobierno de Velasco Coello y los verdes de Chiapas, al pretender “encasillar” al Presidente Peña Nieto,  para derrotar liderazgos estatales en Chiapas con fines electorales, tal es el caso de los llamados “aspirantes genuinos” a gobernador del PVEM,  Eduardo Ramírez “El Jaguar Negro”,  y Luis Armando Melgar Bravo, (El famoso LAM),  ambos con mayores proyecciones en sus ámbitos  estatal y  federal respectivamente,   y que fue tanto la dictadura del “Sargento Nuño”,  que el mismo Presidente Peña Nieto, enviaría el exsecretario de  SEDESOL, y después delegado especial del PRI en Chiapas, Luis Miranda, para tener una visión más amplia de que estaba ocurriendo en Chiapas con el escenario electorero del  priismo y el fenómeno verde que conserva la supremacía electoral más grande en la historia de Chiapas  en favor del aún gobernador Manuel Velasco Coello.



El 20 de Enero de este año, el PRI nacional nombró a Luis  Miranda como su delegado especial en Chiapas. Aquel día  a  través de un comunicado el presidente nacional del PRI, Enrique Ochoa, informó del nuevo nombramiento que, dijo, “Miranda Nava fortalecerá al priismo chiapaneco y trabajará mañana, tarde y noche en favor de la unidad del partido en esa entidad, de cara a las elecciones del primero de julio de este año. Mantendrá un dialogo abierto y franco con nuestros aliados  políticos con el propósito de construir el escenario más competitivo para ganar las elecciones”.



 Eran las instrucciones de Peña Nieto,  y Ochoa Reza, la cumplía  al pie de la letra, sin embargo los días pasaron y la maquinación y la  urdimbre  de Aurelio Nuño,  se extendía  gestando la traición al Presidente Peña y al propio Luis Miranda.



El más competitivo en esos momentos y Pitágoras no mentía,    eran los militantes del PVEM,  Eduardo Ramírez Aguilar, seguido por Melgar Bravo y hasta Fernando Castellanos. La tragedia llegó, cuando Aurelio Nuño lo hacen responsable directo  de la campaña del Presidenciable  Pepe Mead, y en su afán de intolerante y fanático, se les avienta a la yugular a los militantes del PVEM de Chiapas y muy en especial a los militantes Eduardo Ramírez y Melgar Bravo, oponiéndose a sus aspiraciones electorales, y después también lo haría con el gobernador Velasco Coello, que arrastraba esa historia verde  del   millón, 300 mil   votos, a su favor, un record nacional histórico.



Su perversidad de Nuño Mayer,  traía ya en la bolsa la nominación del priísta, su ahijado  Roberto Albores Gleason,    que el 11 de Marzo del 2017, meses antes, contrajo matrimonio con la joven Yucateca  Karla Esmeralda Méndez Marrufo,  en la ciudad de Mérida, donde los padrinos  de la boda  fueron  el intolerante Aurelio Nuño Mayer y Enrique Ochoa Reza. La conjura había dado en el blanco. Hasta ahora hay voces que señalan que Sabines y Albores Guillen, viajaban juntos a la capital del país, uno proveniente de Orlando Florida y el otro de Chiapas, para entrevistarse con “El Sargento”, Aurelio Nuño, y Enrique Ochoa Reza, este último,   fue el primer personaje que se prestó a esta imposición infame para la de democracia de Chiapas.



Una candidatura estatal transmutada y trocada en una boda con  sus  respectivos padrinos del poder central.  Esa es la auténtica democracia, no del priismo chiapaneco, sino de una candidatura plenamente labrada desde el centralismo federal pisoteando democracia, militancia,  partidos políticos, y elementales aspirantes. Un Aurelio  Nuño que pisoteó  al magisterio nacional,  y hoy lo hacía con el pueblo de Chiapas.



Trastocó tanto, la imposición  que exdirigentes del PRI, se hayan aventado a la revuelta electoral, y uno de ellos tuvo que renunciar a su partido el PRI, para que se convirtiera en el candidato al gobierno por el  “Frente por Chiapas”, el ahora ex priista José Antonio Aguilar Bodegas, y con él se fueron varios exdirigentes estatales que hacen labor de zapa,   bajo y sobre el agua. (Parte del texto del 4 de mayo en Comentario zeta).



Nadie puede negar que en Chiapas se gestó un “dedazo  priísta de candidatura” desde la ciudad de México, y eso obligó a movimientos sociales como el de  “La dignidad por el  pueblo chiapaneco”  de Eduardo Ramírez, que también fue vapuleado por Aurelio Nuño y Albores Gleason, y que ni tardo ni perezoso fue invitado,  por MORENA,  para un cargo de elección popular.  Por eso también la dignidad del senador del PVEM, Luis Armando Melgar Bravo que sin aspavientos  decidió   convertirse en “Senador Independiente” precisamente por esa alevosía y burla del centralismo federal para enchufar  candidato al gobierno de Chiapas. Personajes  congruentes que antepusieron su valor ético que aceptar una chicanada como la que se maquino en las oficinas de Aurelio Nuño. Contra viento y marea tuvieron que dejar el histórico verde.



Pero no solamente en el PVEM hubo cambios de pareceres, también en el PRI, José Antonio Aguilar Bodegas, con su militancia de 40 años dejaba su partido por la imposición de Albores Gleason.



Una imposición  centralista que tuvo dos clases de padrinos, los padrinos creadores de la idea, Juan Sabines y Roberto Albores Guillen, y los padrinos de boda para saltar a la de “candidato”, Aurelio Nuño y Enrique Ochoa Reza, el primero cada día debilitado en la campaña de Pepe Mead, y el segundo corrido del PRI nacional.



Y el poder de la verdad se proporcionó  en la reunión de la CONAGO en Tabasco, donde la separación del Verde se dio con la alianza  del PRI, tierra de Andrés Manuel López Obrador. No hay peor ciego  que el que no quiera ver. DIXE. 



 

Erisel
Categoria(s): Comentario Zeta , Columnas

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