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VERSIÓN ESTENOGRÁFICA

Domingo, 27 de Octubre 2019 | 21:10     ¡Calificanos!     39    0

VERSIÓN ESTENOGRÁFICA

Discurso del Director General del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Maestro Zoé Robledo, en el marco de la Ceremonia Institucional del Día del Médico, realizada en la Unidad de Congresos del Centro Médico Nacional Siglo XXI.


 


Zoé Robledo.- Buenas tardes, amigas, amigos, médicas, médicos del Seguros Social. 


 


Quiero saludar al doctor Arturo Olivares Cerda, Secretario General del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social; al doctor Víctor Hugo Borja Aburto, Director de Prestaciones Médicas del IMSS y desde luego a todos los directores normativos que hoy nos acompañan.


 


También a Juan Pablo Newman Aguilar, Director de Afore XXI, al Maestro Javier Guerrero y a los integrantes del Consejo Técnico que hoy contamos con su presencia y les agradecemos mucho que estén esta mañana con nosotros.


 


Al doctor Romeo Rodríguez Suárez, Presidente de la Fundación IMSS, muchas gracias doctor.


 


Yo solamente voy a poner en duda si Bill Clinton bajó de peso por la dieta o si era el ánimo del juicio político porque hay otras razones que pueden ser atribuibles a la disminución de peso de una persona, además de INAUDIBLE.


 


A la doctora Gisela Lara Saldaña, titular del Programa IMSS Bienestar; a los miembros del Consejo General de Salubridad que nos acompañan, de la Comisión de Vigilancia y representantes de otras instituciones de salud de nuestro país.


 


Muchas gracias a todas y a todos.


 


Déjenme contarles una historia, a finales de los años 50, allá en un pueblo llamado Zitácuaro, en Michoacán, no había calma. Pugnas,  viejas rencillas se terminaban siempre arreglando a balazos. 


 


Un episodio había convulsionado aún más la situación: El asesinato del doctor Lalo por una pandilla conocida como “Los de la barranca".  


 


El entonces Gobernador de Michoacán, David Franco Rodríguez, que años después sería Procurador General de la República, tomó una decisión para pacificar la región: buscó a un médico, buscó a un médico para pedirle que se hiciera cargo de la Presidencia Municipal. Era el Doctor José María Aburto Gutiérrez, mi abuelo materno. 


 


Este tipo de historias, que uno escucha en el seno familiar, pero también están ahí en  las crónicas de los pueblos, de las comunidades, se repiten por todo nuestro territorio, se repiten a lo largo del tiempo y de nuestra historia nacional.


 


Médicos y médicas que independientemente de su profesión, servían con respeto, con humanismo, con honestidad a la comunidad, y ésta les pagaba con respeto, con admiración, les dotaba de una autoridad civil y moral a quien además de cumplir con su trabajo, se interesaban en la vida de uno y así, contribuyendo, contribuían a las vidas de todos. 


 


Eran líderes comunitarios de facto, lo mismo en los centros de investigación más avanzados, en las clínicas más lejanas; los doctores y las doctoras eran más que los encargados de curar heridas, de dar consultas o de atender enfermedades. Se convertían en agentes de cambio, en guías para una comunidad que así lo así lo decidía muchas veces por una estruendosa aclamación. 


 


Eso sigue ocurriendo y el Día del Médico, además de celebrarlo, y de reconocerlo, me parece que es justo y también necesario reflexionar sobre los problemas y sobre los desafíos que tiene su profesión. 


 


Es cierto que los médicos siguen siendo conocidos y reconocidos por lo riguroso, por lo sacrificado que es su proceso de formación. 


 


Es cierto que todos sabemos de lo exigente de su oficio y de su profundo sentido de responsabilidad y de ética laboral.


 


Se sabe que tienen un juramento y que se han comprometido a respetarlo, a honrarlo.


 


Pero de lo que hoy no podemos tener plena certeza es si el Estado mexicano, en el pasado reciente; construyó o no las condiciones y las garantías para que el médico siga siendo ese líder social que tanto necesitamos en nuestro país. 


 


Pensemos, ¿en qué medida las políticas de salud pública de los últimos 30 años afectaron a la medicina como disciplina y a la figura de los médicos como estandarte de la misma? Veamos algunos datos. 


 


El promedio de médicos por cada 1000 habitantes según la OCDE es de 3.4, debería de ser de 3.4; mientras en México a lo largo de los años hemos decrecido al respecto. Mientras en 1980 la cantidad de médicos por cada 1000 habitantes era  de 1.84, en 2019 ese número es de 1.46. Significa que tenemos un de?ficit de 94,516 médicos. 


 


Esta situación ha generado una segmentación del trabajo que ha tenido un efecto en 3 aspectos: 


 


El primero, el de menores oportunidades para recibir una educación de calidad. Ante la falta de inversión y de oportunidades en los últimos años, el estudio de la medicina fue más un privilegio que una posibilidad real para muchos. El ingreso a los cursos de especialidad médica plantea un serio problema. Sólo el 22 por ciento de los aspirantes logran ser seleccionados en alguna residencia. De 2005 al  2016, la tasa de aspirantes seleccionados se redujo en 10 por ciento.


 


Y la falta de oportunidades para poder acceder a una residencia, seguramente significó que el esfuerzo de muchos padres dispuestos a apoyar a sus hijos durante su formación, no rindió frutos y eso se pudo también traducir en frustración de miles de estudiantes, buenos estudiantes, que después de muchos años no lograron cumplir algún objetivo.


 


En segundo lugar, la precarización del trabajo. Antes, ser médico era una garantía absoluta de movilidad social y hoy desafortunadamente no lo es para todos. Prueba de ello es que el número de farmacias que ofrecen servicios de consultorios médicos creció en más del 900 por ciento tan sólo en el periodo de 2003 a 2013. 


 


Es decir, en diez años, el número de doctores que hoy se están ganando la vida en consultorios de farmacias, laborando sin prestaciones y con pocas oportunidades de crecimiento profesional, se volvió una escena común. Este modelo ha traído un terrible efecto adicional: el gasto de bolsillo de los mexicanos que compra medicinas ha incrementado en los últimos años. 


 


México cuenta con una de las tasas más bajas de médicos especialistas. Mientras que aquí tenemos una tasa de 1.26 especialistas por cada 100 mil habitantes, el promedio en los países OCDE es de 1.78 por cada 100 mil habitantes. 


 


Eso demuestra que ante la irresponsabilidad de muchas autoridades en el pasado en el manejo de las instituciones, el mercado cooptó a una generación de buenos médicos, reduciéndolos a su mínimo potencial por falta de oportunidades para desarrollarse profesionalmente.


 


Y por último, las oportunidades laborales limitadas. La falta de inversión en el sector y en nuestra Institución, en el Seguro Social, repercutió también en los médicos. El egresado de medicina se enfrenta a una realidad económica adversa que no empata con las expectativas laborales.


 


Cada año 16 mil médicos egresan de las escuelas y facultades y, lamentablemente, el sector salud no tenía abierta la contratación directa para ellos en los hospitales por razones exclusivamente financieras, no es que no nos hicieran falta. Es que se privilegiaba el número, se privilegiaba la salud financiera por encima de la salud de los derechohabientes.


 


Entonces, ¿Cuál es el rumbo que hoy es ocasión plantear, cuál es el rumbo que queremos retomar? 


 


Pues uno muy simple del que estábamos hablando hace unos momentos. El de la sabiduría popular que siempre ha tenido confianza en el médico, la sabiduría popular que siempre ha tenido un enorme respeto a la labor que ustedes desarrollan.  Nosotros sí confiamos en los médicos. Nosotros sí creemos que no hay salud pública sin ustedes. 


 


Por eso es que durante la campaña en 2018, era común escuchar al entonces candidato Andrés Manuel López Obrador comprometerse en favorecer a los funcionarios públicos que tienen contacto directo con la gente: Y ahí están el caso de maestros, de policías,  pero también de médicos, de enfermeras, el personal de salud.


 


Por eso, no solamente es una estrategia, no solamente es un nuevo momento es un mandato popular que pongamos en el centro de las acciones del Seguro Social, de las inversiones del Seguro Social, de las estrategias en materia de salud pública del Seguro Social al personal médico. 


 


Y ahí, no es por presumir, pero ya hay logros y acciones muy concretas que en el marco de la celebración por el Día del Médico son dignas de contar.


 


Ahí están las visitas del Presidente López Obrador a todos los hospitales rurales del IMSS Bienestar. Lo hicimos convencidos que es verdad lo que dijo en alguna ocasión un director del Seguro Social, Don Jesús Reyes Heroles: que aquí para conocer hay que actuar y para actuar hay que  conocer y que la única forma de lograrlo es escuchando a la gente, acudiendo para entender cuáles son sus limitaciones a la hora de prestar sus servicios, cuáles son sus necesidades, cuáles son sus preocupaciones y también cuáles son sus sueños y sus aspiraciones.


 


Durante esas giras y durante los recorridos que hemos realizado en los 155 días que me he honrado en estar frente del Instituto, he podido platicar con médicos de muchas especialidades, con pasantes, con residentes, con paramédicos, con enfermeras, enfermeros y la mayoría coincide en que estar ahí donde están, haber dejado su lugar de origen para curar a otros mexicanos, es el mayor honor y privilegio que han tenido en su vida profesional.


 


Y no podemos decirlo de otra manera ¿Cómo no vamos a considerar que ese ejercicio profesional no implica también un gran acto de amor y de verdadera vocación?

Ahí está también  el presupuesto de 2020 en el que se incluye la creación de nuevas plazas. Déjenme darles un dato, del total de las plazas del gobierno federal, 19,763 de nueva creación, 10,794 son del Seguro Social.


 


Son mucho más de la mitad, es el tamaño de la confianza que les tenemos a ustedes. 


 


De ésas, 5 mil 196 serán para cumplir con la demanda del nuevo programa de doctores en los Hospitales de Tiempo Completo y para el Servicio Médico de Urgencias; mil nuevos médicos especialistas y mil 546 residentes y las 3 mil 52 restantes para los programas de obras y actividades de limpieza e higiene. Quiero aprovechar para anunciar también que próximamente ya publicaremos la convocatoria para el concurso de dichas plazas.


 


Ahí está también el incremento al sueldo tabular mediante una compensación a nuestro personal médico especialista que labora en zonas de difícil cobertura, de alto grado de inseguridad y de difícil accesibilidad. Este incremento va del 5% al 20% sobre su salario neto de acuerdo a las condiciones en las que se desempeña.


 


Y ahí está también como lo ha mencionado el doctor Borja y también el doctor Olivares; el nuevo Contrato Colectivo de Trabajo que firmamos hace algunos días y que  considera este incremento de 3.5% del sueldo tabular y 2.1% en las prestaciones de nuestros médicos, es decir, 5.6% de incremento integrado como no se había visto en muchos años.


 


Ahí están los hechos también y las decisiones que estamos tomando.


 


A partir del próximo año, ustedes ya lo deben de saber, serán doctores y enfermeras con reconocida trayectoria al interior del Instituto los que ocupen la titularidad de las delegaciones estatales que se convertirán en oficinas de representación. Sólo personal médico y sólo personal del  IMSS, esa ha sido ha sido para mí, la más afortunada de las amputaciones, cortarme el dedo de la decisión del Director General a la hora de definir quiénes representan en INAUDIBLE; en las 35 delegaciones.


 


Y quiero destacar algo, que sea el mérito, que sea la experiencia, que sea la trayectoria, que sea y sobre todo cómo será, mitad y mitad, porque será paritario, mitad hombres y mitad mujeres.  


 


Ahí está También el programada de inversión más grande que se ha hecho en los años recientes para abatir el rezago en equipo médico acorde a las necesidades de hoy. Vamos a comprar equipamiento y bienes menores para su práctica cotidiana, que desde hace años, ustedes lo saben, no se había adquirido.

Y déjenme decirles, para finalizar ¿Por qué estamos haciendo todo esto? 



No es producto de la casualidad, lo hacemos porque la construcción de una Transformación no la hacen unos cuantos, la hacemos todos, y no ocurre tampoco de la noche a la mañana y mucho menos con ocurrencias, es con procesos, con procesos y en tiempo y con una energía infatigable y sobre todo con la experiencia que todos ustedes y todas ustedes tienen. 


 


Ahí está la historia de a quienes hoy estamos premiando, el doctor Gerardo, el doctor Erick Saúl, el doctor Alfonso Martínez la doctora María Urbina, el doctor Eduardo, la doctora Teresita, la doctora Lilia, la doctora Cristina, el doctor Héctor de Jesús, el doctor Enrique, el doctor Ricardo Sergio; ellos, ellos cómo los vamos a contar, no es solamente con premios.


 


Imaginemos lo que acaba de ocurrir aquí en unos minutos, que nos tomó unos minutos para poderlos reconocer con un premio, cuántos  desvelos, cuántas vidas han transformado, cuántos esfuerzos, cuánto tiempo, cuánta dedicación le han dado al Instituto Mexicano del Seguro Social.

Nuevamente mi más amplio reconocimiento a todas ustedes y a todos ustedes.


 


Por eso amigas y amigos, hay una posibilidad de un nuevo momento, ahí está la posibilidad de retomar el rumbo, y decía un doctor, el Doctor Belisario Domínguez: “Si cada uno de los mexicanos hiciera lo que le corresponde, la Patria estaría salvada”.


 


Pues igual en salud, si cada uno, desde nuestra trinchera, dotamos de la pasión con la que nuestros galardonados han impreso su trayectoria, estamos seguros que la salud de nuestro país estará salvada.


 


Sigamos ese ejemplo, cada quien para que todo este esfuerzo institucional sea una oportunidad para que el sistema de salud pública en México esté a salvo y revaloricemos el trabajo del médico, para volver a pensar en el doctor como agente de cambio de la comunidad en la que se desempeñe, para que la profesión médica siga escribiendo grandes páginas de la salud de las historias de las familias, pero también grandes páginas de la transformación de nuestra Nación. 


 


Amigas y amigos, no todos nacen para ser médicos. Y la verdad que eso, a veces, es algo bueno. Hubo un Chiapaneco que quiso ser doctor pero no lo logró y tres años después de acudir a la escuela de Medicina abandonó su intención y se convirtió en poeta, estoy hablando de Jaime Sabines. Quizá por eso uno de sus últimos textos no es una poesía, sino casi una receta en la que prescribe a la luna a cucharadas, o como cápsula cada dos horas, como hipnótico, como sedante y como alivio a los que se intoxican de filosofía.


 


Es cierto que no todos nacen para ser médicos. Pero estoy seguro que todos aquellos en los que nace la vocación y lo logran, que tienen ese privilegio de ser la esperanza en el que sufre, de ser quien acaba con el miedo, de quien está en el estado de mayor vulnerabilidad, de ser personas que solamente a la hora de escuchar a alguien empiezan a aliviar y convierten todo su saber, todo su conocimiento, en cura; algo de poético también tiene su profesión. 


 


Ahora, a ustedes les corresponde hacer su parte, que salgan, que sean el anhelado pueblo que cura al pueblo, que hemos soñado siempre que atiendan con dignidad y con humildad, que recuperen el lugar que les corresponde: El de sanadores, el de servidores y el de salvadores. Uno que nos permita decir con orgullo: que es cierto, no todos los héroes usan capa, algunos usan bata. Y son los del IMSS.


 


Muchas gracias y buenas tardes.

Erisel
Categoria(s): Nacional
Etiquetas: IMSS , Zoé Robledo , CDMX

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